Testimonios

¿Cómo explicar tanto como he recibido de Josefina…?

Empezaré por mis comienzos cuando iba unas reuniones con varias personas acompañando a mi madre, y que yo no entendía muy bien. Porque yo la conocí gracias a ella… A mi madre, la pobre, que siempre ha andado buscando y en su camino se ha cruzado con tantas personas que dicen tener poderes divinos, que hablan con Dios, que echan las cartas para adivinar el futuro y sacan el mucho o poco dinero que tienen las personas que confían en ellas, que confían porque creen que es Dios el que está detrás de ellas…

Silvia y Josefina

Tristemente así se encuentra mucha gente, andando de un sitio a otro buscando la verdad, perdida, estafada y lastimada cada vez más por esas falsas manifestaciones de este tipo de personas que se dedican a engañar y cobrar por ello.

Josefina, en cambio, da paz, luz, te guía por el camino de la verdad de la palabra de Dios y sana tu cuerpo y tu alma, y a cambio solo te pide tu esfuerzo para que alcances tu evolución. ¡La mía ha sido increíble! Josefina me ha transmitido tanto amor que es lo que siento con sólo pensar en ella. Es un amor que invade todo mi ser, y solo puedo dar las gracias al Padre por conseguir ese amor y esa paz en mi interior a través de Josefina.

Hace ya mucho de esa etapa de mi vida en la que iba a verla acompañando a mi madre o a mi hermana… Recuerdo que me sentaba y sin saber por qué me entraba un sueño tremendo que me relajaba y entraba en un estado de relajación y paz que no podía evitar… ¡casi llegaba a dormirme! En esos años de visitas he ido entendiendo lo grande que es Josefina: ¡Cuánta luz hay en ti! ¡Cuánto amor! ¡Cuánta verdad!

En la salud hay tantas cosas que me ha dado… Nunca olvidaré la enfermedad que padecí después volver de un viaje a un país tropical subdesarrollado. Los médicos no sabían qué hacer conmigo, me querían hospitalizar sin saber muy bien qué medicamentos darme ni qué pruebas hacerme, y sólo Josefina, con sus manos y sus oraciones, consiguió curarme. Me temblaba el cuerpo cada vez que sus manos pasaban por mi espalda, algo se movía dentro de mí, se retorcía y pataleaba al sentirlas, y ella me decía que era el bicho estaba ahí revolviéndose porque no se quería ir. ¡Qué experiencia! Y creo que fue a partir de ahí cuando empecé a comprender y a querer ir por mí misma y no tanto ya por acompañar a mi familia.

De eso hace ya muchos años, fácilmente unos trece años, y ¡es tanta la ayuda que he recibido y recibo de ella en todo este tiempo!

Yo tenía un problema muy grave en la garganta que podía haber terminado en un cáncer, pero gracias a su imposición de manos y a la ayuda que ella ha pedido por mí ─sus oraciones─, ahora estoy totalmente curada y haciendo una vida normal. Tuve que operarme y aun siendo peligrosa la operación y el post-operatorio para mí, debido a una enfermedad congénita de la sangre que padezco, la recuperación ha sido increíble, sin apelas dolor y poco tiempo, cuando otras personas en mis mismas circunstancias lo pasan realmente mal.

Otra cosa increíble que ha hecho por mí es la posibilidad de ser madre. Yo no podía quedarme embarazada y gracias a Josefina tengo dos niños preciosos. Ella dio vida dentro de mí, y ahora soy madre. Mi primer hijo vino con mucha ayuda por su parte y de los médicos, pero es que el segundo vino solo, fue un regalo de nuestro Dios Padre. Es maravilloso como algo tan especial lo he conseguido con su ayuda, sin ella no lo hubiera logrado.

Mis niños… ¡cuánto me ayuda Josefina con mis niños desde la distancia! Porque ella no los ve físicamente, pero aun así me ha ido aconsejando en los pasos que tengo que ir dando cada día para hacer que ellos estén bien y crezcan sanos y sin los problemas con los que nacieron: la agresividad de uno y la falta de funcionamiento en el cerebro del otro. Ahora, ambos están mejorando, cada uno con la ayuda adecuada que necesitan, gracias a las oraciones que Josefina hace por ellos y con los pasos de médicos que ella me va indicando.

Silvia y Josefina

Mi familia, todos estamos cada día mejor. Con salud, con amor y con la bendición de Dios que a través de ella recibimos para seguir correctamente hacia el camino de la luz, esa luz tan resplandeciente que alimenta mi interior y el de los míos. ¡Cuánto me ha costado, cuantos pasos he tenido que dar y qué duro ha sido el camino! Pero de este esfuerzo tan grande, hay una gran recompensa, y cada día hay que esforzarse más para seguir evolucionando correctamente, y cada paso que doy me doy cuenta de la suerte que tengo, porque cuando pienso en las personas que no saben qué camino seguir ante las dificultades de la vida, siento una gran ansiedad y tristeza.

Yo nunca hubiera sido capaz por mi sola de ayudar a mi hijo mayor y enfrentarme al problema que tenía, sin la ayuda de Josefina. Ella me guío en los pasos que tenía que dar ─que no fueron fáciles─ y gracias a que le hice caso ahora es un niño feliz y cada día más, y claro, todos somos también más felices también. Las lágrimas invaden mis ojos de pensar todo lo que he conseguido ¡es increíble! Es... no hay palabras, todas se quedan cortas. ¡Gracias, gracias y cada día te doy gracias!

Y mi chiquitillo, que no le funcionaba en cerebro, era muy grave el problema que tenía, y ni los médicos ni nadie me hacían caso. Bueno, pues ahora mi niño me dice: ¡mamá, la cabeza de pensar piensa! Pobrecito mi niño y pobrecita de mi por lo mal que nos sentíamos, pero poco a poco estamos recuperando ese tiempo perdido, y esa cabecita está aprendiendo a pasos agigantados lo que un niño de su edad debería saber.

Si no hubiese conocido a Josefina andaría perdida, infeliz. Se puede tener mucho material, pero si no tienes esa luz que sólo ella nos da, andaríamos enfermos de cuerpo y alma como esa mucha gente, que cuando los veo caminar por la vida con tanta oscuridad, noto lo infelices que son, y me doy cuenta de lo afortunada que soy de conocerla y seguir sus pasos, porque aunque a veces no lo hago bien, me equivoco o doy el paso equivocado, siempre la escucho con atención y hago las cosas tal y como me dice, porque si no lo hago así, sé que volveré a caer en lo mismo.

Silvia y Josefina

A nivel interior, me siento plena. En este camino que he recorrido a su lado, no solo he conseguido salud, ser mama, poner a mi familia bien… Dentro de mí ha sucedido algo muy especial, algo que cada vez que voy a verla siento más y más. Ha nacido un amor interior en mí que antes no sentía. No se trata de que ahora sea más buena, no es eso, sino un amor que invade mi interior cuando pienso en las cosas maravillosas que tiene y me ha dado la vida. Es desbordante. Tanto que cuando pienso en ello se me inundan los ojos de lágrimas, pero son lágrimas de felicidad, es un amor y agradecimiento que invade todo mi ser. Es un estado de paz, de luz, y cuando lo siento me hace tan feliz... No hay nada comparable en cuanto a lo material se refiere. Es algo que está dentro de ti y te recorre todo el cuerpo, despierta todos tus sentidos. Cuando pienso en Josefina, esa sensación de amor y paz también me invade. No se puede explicar, ¡es tan grande! Es algo que yo nunca había sentido antes. Es algo que me alimenta por dentro, y algo que me hace valorar lo importante de la vida, y la importancia de Dios, porque su amor es tan grande que cuando lo sientes dentro de ti, no hay nada que le parezca. Y cada vez quieres más y más, porque te sientes bien, feliz, con amor.

Ahora es cuando por fin voy a visitar a Josefina porque yo siento en mi interior que quiero ir. Ya no voy de acompañante, ahora soy yo la que está deseando ir para seguir aprendiendo a vivir la vida que nos ha dado nuestro Dios padre, y que a través de Josefina, vamos evolucionando cada día un poquito más en ese camino hacia luz ¡que es tan maravilloso!

¡Gracias por tanto y más que nos das!

Tu amiga del pasado, presente y siempre

escrito por Belén, el día 29 de abril de 2017

belenrogal@gmail.com